Una vía ferrata apta para iniciarse, con grapas cercanas y de corta duración, aunque con dos pasos más que interesantes. Tiene un puente colgante cercano y una tirolina equipada con freno.
COMO LLEGAR: Desde la AP-7 dirección Barcelona, tomar la salida 297 por la N-340 hacia Sagunto.
Sin entrar en la población, hay que seguir de las indicaciones por la A-7 y CV-10 hacia Castellón.
Tomar la salida 41 hacia Cabanes Nord/Benlloch. Desviarse por la CV-156 hacia Benlloch y en el pueblo seguir por la CV-155 hacia Sierra de Engarceran.
Después de pasar el pueblo, seguir por la carretera 2,5 km. A la derecha, después de una curva, hay una pista de tierra, que cogemos durante 1 km mas hasta llegar al Mas de Paula, donde hay dos corrales y sitio donde dejar el coche.
FERRATA ROC DE FIGUERAL
DIFICULTAD: Baja (K2)
DESNIVEL: 200 metros
DISTANCIA: 2 km
APROXIMACIÓN: 10 minutos
ITINERARIO: 30 minutos
DESCENSO: 15 minutos
CABLE DE VIDA: Si
PUENTES: 1
DEPLOMES: 2
TIROLINA: Si
MATERIAL: Casco, arnés, mosquetones, cabo de anclaje con disipador de energía y polea si se quiere hacer la tirolina
ÉPOCA: Primavera - Verano - Otoño - Invierno
AÑO CONSTRUCCIÓN: 2007
EQUIPADOR: Club Trepa Castellet y Amics de la Muntanya
PROVINCIA: Castellón
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RUTA: El sendero de acceso nace justo al frente, es el GR-230, con marcas rojas y blancas que en poco tiempo nos llevan hasta un poste informativo que indica esta ruta.
Poco más adelante, a la izquierda de la senda hay una roca, en la que vemos un colchón y el final de la tirolina.
La tirolina tiene sistema de freno, que dejamos instalado antes de seguir avanzando.
Unos metros más adelante ya quedamos a pie de la vía ferrata, y casi justo al lado se encuentra el inicio de la tirolina.
Aunque es una ferrata sencilla, por tener grapas abundantes y próximas entre si, tiene dos pasos con un poco más de dificultad a tener en cuenta para los que se inician en esta actividad. El primero, es un pequeño desplome, en el que hay instalada una cadena metálica, de la que nos podemos ayudar para seguir progresando. El segundo desplome, dispone de dos presas que facilitan el paso.
En total, son unos 40 metros de pared vertical, que nos dejan en la parte superior, con unas vistas estupendas desde la costa hasta el Penyagolosa.
Justo en el final, encontramos un poste señalizador tumbado en el suelo, con indicaciones hacia el puente colgante en un sentido y la vuelta hacia el contrario. Tratamos de ponerlo en su sitio para que no lleve a equivoco, ya que si se desea seguir la ruta y llegar hasta el puente colgante hay que seguir por la derecha.
Poco mas adelante se encuentra el puente colgante, con pasamanos metálico y cable superior y con peldaños de madera. Es cortito, y se puede acceder cómodamente a el mediante unas grapas, que también hay en el extremo opuesto para poder salir. Como no está integrado en la propia ferrata se puede evitar.
Rodeamos la zona para volver hasta el sendero donde finaliza la ferrata, y esta vez seguir por la izquierda para ir descendiendo por la montaña hasta el punto de inicio. Hay que prestar atención al desvío hacia la izquierda para volver, porque si no proseguimos por el GR 230 hacia Els Rossildos.
Nosotros aprovechamos la vuelta para hacer la tirolina, utilizando nuestras poleas, vamos turnandonos para descender.
Poco más adelante, a la izquierda de la senda hay una roca, en la que vemos un colchón y el final de la tirolina.
La tirolina tiene sistema de freno, que dejamos instalado antes de seguir avanzando.
Unos metros más adelante ya quedamos a pie de la vía ferrata, y casi justo al lado se encuentra el inicio de la tirolina.
Aunque es una ferrata sencilla, por tener grapas abundantes y próximas entre si, tiene dos pasos con un poco más de dificultad a tener en cuenta para los que se inician en esta actividad. El primero, es un pequeño desplome, en el que hay instalada una cadena metálica, de la que nos podemos ayudar para seguir progresando. El segundo desplome, dispone de dos presas que facilitan el paso.
En total, son unos 40 metros de pared vertical, que nos dejan en la parte superior, con unas vistas estupendas desde la costa hasta el Penyagolosa.
Justo en el final, encontramos un poste señalizador tumbado en el suelo, con indicaciones hacia el puente colgante en un sentido y la vuelta hacia el contrario. Tratamos de ponerlo en su sitio para que no lleve a equivoco, ya que si se desea seguir la ruta y llegar hasta el puente colgante hay que seguir por la derecha.
Poco mas adelante se encuentra el puente colgante, con pasamanos metálico y cable superior y con peldaños de madera. Es cortito, y se puede acceder cómodamente a el mediante unas grapas, que también hay en el extremo opuesto para poder salir. Como no está integrado en la propia ferrata se puede evitar.
Nosotros aprovechamos la vuelta para hacer la tirolina, utilizando nuestras poleas, vamos turnandonos para descender.











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