Memorias del Kili
Me levanto rápidamente para ir al "aseo". Yo no me acostumbro como
ellos el hacerlo por ahí. Prefiero aguantar el mal olor. Por el
camino si, porque no me queda más remedio, debido a la cantidad
enorme de líquidos que estoy ingiriendo.
Solo de ir al aseo y volver noto como mi corazón se acelera
muchísimo, igual que al principio de cada marcha por muy despacio
que vayamos, como si estuviera corriendo a tope. Así que me relajo y sigo los consejos, poquito a poco y bebiendo mucha agua.
Al principio el tiempo no es malo, pero al ascender, vemos como las nubes que habíamos dejado ya bajo, nos alcanzan. El aire es más frío y llueve, así que paramos a impermeabilizarnos: Pantalones, chaqueta y polainas (ojala me las hubiese puesto desde el primer día porque llevo los pantalones un asco.
Continuamos hasta el punto donde la senda se bifurca para subir al Lava Tower (4650 m), Regi nos recomienda continuar. Dice que no hay peligro, pero como el tiempo está tan cerrado no vamos a tener ninguna vista ni sobre el Kilimanjaro ni sobre el monte Meru, y además es recomendable llegar pronto al campamento por si acaso volviera a empeorar.
Decidimos continuar y Regi nos busca una oquedad en una de las piedras gigantes que atravesamos para poder comer tranquilos sin mojarnos. Empezamos a descender por una sendero que parece sacado de un bosque de duendes, por la vegetación y la bruma que lo rodea. Son de lo más extraños, parece que estemos dentro de una película.
El tiempo se despeja momentáneamente para dejarnos disfrutar de la
impresionante vista del Lava Tower, y empezamos a cuestionar que
podríamos haber subido. Pero por poco tiempo, porque el tiempo se
vuelve a cerrar. Hemos hecho bien en no ir… por si acaso.
Me dicen que no, evidentemente, y pienso que quizás haya llegado el final de mi viaje porque yo no tengo experiencia con las cuerdas, aunque me aseguran que no hacen falta, viéndola desde allí no me queda nada claro. Empiezo a replantearme el acabar aquí trekking, primero por el vértigo que me puede dar al subir ese muro y segundo porque el Kili aparece cada vez más alto.
Pese a esto, soy consciente de las limitaciones de estos fármacos y plantas medicinales, y que lo mejor siempre es observar los cambios que va dando el cuerpo, y ante algún síntoma, aunque parezca que tenga poca importancia, ni pensarlo y comenzar a descender.
Regi, que es un bromista, dice que mañana subimos por allí por un
camino que hace zig-zag y solo cabe una persona, con lo cual hay que
levantarse pronto porque los porteadores van rápido y claro… . Al
final, entre risas nos señala otra pared (para mi casi igual de
recta) que es por donde sigue el camino. También nos dice que vemos
la cumbre muy blanca pero solo debido a la pequeña nevada de ayer.
La verdad es que el paisaje es precioso.
Por la noche me doy cuenta de que uno de mis compañeros tiene un principio de
edema facial. Tiene el párpado derecho hinchado, pero como parece no
tener ningún otro síntoma, decido no decirle nada; para no
asustarle sobretodo. Jose está mejor ya no tiene dolor después de
los antiinflamatorios de ayer. Y Javi… bueno es que a el se le ve
mucho mundo en la montaña y tiene una pinta estupenda. David y yo
también estamos geniales. A mi ya no me ha vuelto a doler la cabeza
y solo notamos que los dedos de las manos y pies se nos duermen a
veces. Pero esto es un efecto secundario de la acetazolamida que
estamos tomando. Ellos prefieren no tomar nada porque siempre han
subido así, a pelo. Pero yo, como soy una potinguera, me tomo de
todo.
Después de seguir las recomendaciones que me dieron las chicas de Sanidad Exterior y Javier Botella de Maglia en su libro Mal de altura, estos son los medicamentos que uso y las pautas de administración:
- Malarone®. Malaria. 1 por la mañana después del desayuno con lácteos
- Edemox®. Mal de altura. 1 por la mañana y otro por la noche
- Ginkgo biloba. Edema cerebral. 1 por la mañana y otro por la noche
- Ajo. Edema pulmonar. 1 por la mañana y otro por la noche
- Coca 30 CH. Mal de altura. 1 por la mañana y otro por la noche
- Ultralevura®. Diarrea del viajero. 1 por la mañana y otro por la noche
Pese a esto, soy consciente de las limitaciones de estos fármacos y plantas medicinales, y que lo mejor siempre es observar los cambios que va dando el cuerpo, y ante algún síntoma, aunque parezca que tenga poca importancia, ni pensarlo y comenzar a descender.
RUTA:
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